IXP Terras do Navia

Indicación Geográfica Protegida Terras do Navia:
un territorio único

Creemos firmemente que un gran vino es el reflejo fiel de la tierra donde nace. Por eso, nuestros vinos se elaboran bajo el distintivo de la IXP Terras do Navia (Indicación Geográfica Protegida), un sello que ampara y protege el patrimonio vitivinícola de este rincón singular de Galicia. Formar parte de esta comunidad de viticultores es nuestra forma de preservar una tradición histórica y defender la identidad de un territorio excepcional.

La IXP Terras do Navia comprende la totalidad del municipio de Negueira de Muñiz, donde se encuentra Adega Cancelada, así como determinadas parroquias de A Fonsagrada y Navia de Suarna. Se trata de un paisaje de montaña caracterizado por laderas escarpadas, viñedos situados entre los 200 y los 500 metros de altitud y un entorno protegido por sierras que superan los 1.000 metros de altura.

Estas montañas actúan como una barrera natural frente a los vientos oceánicos y favorecen un singular microclima de transición oceánico-mediterránea. En este entorno privilegiado cultivamos variedades autóctonas como Branco Lexítimo, Mencía y Albarín Tinto, capaces de expresar toda la mineralidad de los suelos de pizarra y de dar lugar a vinos frescos, elegantes y profundamente ligados a su origen.

Indicación Geográfica Protegida Terras do Navia:
historia, tradición y carácter

La identidad de la IXP Terras do Navia se sustenta en siglos de historia y en el conocimiento transmitido de generación en generación por los viticultores locales. La presencia de la vid en este territorio está documentada desde el siglo XIII, mientras que los registros comerciales y los contratos de fueros conservados en Negueira de Muñiz evidencian la importancia histórica del vino en la comarca.

A lo largo del tiempo, los viticultores seleccionaron las variedades autóctonas del Navia mejor adaptadas a estas condiciones de montaña, desarrollando prácticas tradicionales que aún hoy garantizan la calidad de la uva. La vendimia manual, el transporte en cajas para preservar la integridad del fruto y el embotellado obligatorio en origen son algunas de las medidas que contribuyen a mantener intacta la autenticidad de estos vinos.

El resultado son elaboraciones con una personalidad inconfundible. Los blancos destacan por su frescura, amplitud y expresión floral, acompañados de delicados matices cítricos. Los tintos muestran intensidad aromática, notas de frutos rojos, buena estructura y un elegante equilibrio entre acidez y tanino. Vinos que reflejan el carácter noble, puro y salvaje de las montañas del Navia y que mantienen vivo el legado de una tradición centenaria.